compartir gastos, conseguir ingresos

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Para compartir piso lo primero de todo es concienciarse de que no vas a vivir con amigos sino con otras personas que no tienen porqué gustarte ni tampoco tienes que quererlos, se trata de convivir con respeto y sin dar molestias. Lo ideal es una relación cortés y respetando su intimidad para que ellos respeten la tuya, un exceso de intimidad son ganas de acabar muy, pero que muy, mal al cabo de poco tiempo.

Para elegir con quien compartir piso es razonable que pidamos una copia de las 2 ó 3 últimas nóminas, teniendo en cuenta que en una ciudad grande el esfuerzo que tiene que hacer un trabajador con nivel de ingresos bajo está entre un 30 y un 50 por ciento del sueldo neto mensual. Así que si pides 400 € por habitación la nómina que te aporten tiene que superar los 800 € al mes, si todos los meses no son iguales haz una media. Ten siempre en cuenta que el nivel de ingresos de tu “inquilino” no puede ser muy alto, si fuera así estaría viviendo solo (¿lógico?).

Cuando prepares la casa para que la conozca tu futuro compañero de piso ten cuidado en que aparezca impecablemente ordenada y limpia porque intuirá de esa manera cómo esperas que la cuide él/ella cuando viva allí, así que haz una buena limpieza y evita por todos los medios posibles malos olores.

Deja por escrito las normas de convivencia sobre limpieza, cocina, bajar la basura, horarios, uso de internet o de la televisión, etc.. Haz un recorrido por las actividades que se pueden hacer dentro de casa y piensa en todos los detalles, no te pongas pesad@ pero deja claro el uso de la televisión, si se reciben visitas en el salón, a qué hora se deja de hacer ruido, cómo compartir el baño por las mañanas y todo lo que te parezca que es importante. Acuerda desde el principio si van a poder tener mascotas en casa o si tienen que convivir con la tuya. En todo momento ten presente que las normas obligan a todos, a ti también, a partir del momento en que tu compañer@ ocupe su habitación tiene los mismos derechos y obligaciones en el uso de la vivienda.

Medita bien cómo se van a hacer las cosas pero si, a medida que avanza la convivencia en el tiempo, ves que surgen roces lo mejor es sentarse a hablar de ello buscando soluciones y evitando la actitud de reproche, es una actividad económica y la trataremos con espíritu práctico sin excesos emocionales. Resulta muy efectivo dejar estas normas por escrito con lenguaje claro y situarlo en un sitio visible como el frigorífico, también es necesario hacer un cuadrante con los turnos de limpieza teniendo en cuenta los horarios y compromisos de todos, no tengas prejuicios, puede ocurrir que tu compañer@ de piso haga la limpieza el jueves a las ocho de la noche, si es necesario acostúmbrate y llévalo con paciencia. Deja claro que cada un@ es responsable del estado de orden y limpieza de su habitación.

Acondiciona tu habitación de tal manera que te pueda permitir utilizarlo para trabajar, chatear, hablar por teléfono y todas las cosas que antes hacías en el salón y que ahora no va a resultar cómodo hacerlas allí. Cuanto más agradable sea más fácil va a ser mantener intimidad, no tiene porqué ser necesario comprar muebles nuevos pero sí, probablemente, distribuirlos de otra manera. Eso no quiere decir que vivas recluid@ sino que utilices las estancias de la casa con sentido lógico y te adaptes a la nueva situación. Lo mismo vale para el/la que va a compartir una casa con su dueñ@, no admitas injerencias en tu vida y mantén un espacio para ti aunque sea reducido, respeta las normas de convivencia pero, si no ves claro algo, no lo aceptes y busca en otro sitio.

El asunto más conflictivo es el de las visitas que se pueden recibir en casa, eso es un asunto muy personal pero conviene pensar que conviviremos con adultos así que hay que planteárselo de forma muy realista para que no acabe con nuestra vida sexual (por escasa que ésta sea) ni con la de nuestros compañeros. La regla general es no molestarse unos a otros así que parece obvio que se necesita de la máxima discreción por parte de todos, los que vivís dentro y los que vienen de fuera y, en cualquier caso, el responsable es el compañer@ que ha traído el invitad@.

Si compartes piso con personas de otro sexo la regla de oro es “nada de relaciones sexuales ni amorosas”, el mero hecho de que uno de los dos lo intente probablemente sea causa de que acabe un buen acuerdo de convivencia. Si lo que surge entre vosotros realmente merece la pena surgirá a pesar de que seáis prudentes, así que esa misma prudencia os va a ayudar a saber si tiene sentido arriesgar.

Con buena voluntad se pueden tener momentos agradables de convivencia como ver juntos una película o un partido de fútbol, jugar una partida de cartas, tomar un café después de comer o, sencillamente, dar un paseo por el barrio, todo eso depende de que os apetezca y veáis que os funciona sin forzar nada.

Si has leído todo esto es porque lo necesitas pero supongo que estás horrorizad@ por tener que hacerlo pero, si es la única solución, no des vueltas a lo mal que te sientes ni te preguntes cómo has llegado a esta situación. Esa postura no te ayuda nada, va a ser mejor que te digas a ti mism@ que eres perfectamente capaz de hacer lo que sea necesario para salir adelante y sentirte legítimamente orgullos@ por ello, recuerda que casi nada es tan malo que no tenga un aspecto positivo, encuéntralo y centra tu atención en ello. Exactamente eso es lo que nos conviene: un poquito de autoengaño en positivo.

Entre los aspectos más prácticos debes tener en cuenta que el arrendamiento para vivienda habitual del arrendatario no tributa por I.V.A ni lleva aparejado retención por IRPF y debe liquidar el impuesto de transmisiones patrimoniales mediante efectos timbrados, este último impuesto va a cargo del arrendatario. En cualquier caso infórmate bien, yo no soy una experta y esta es lo que he podido averiguar.

Para buscar compañeros de piso puedes hacer correr la voz entre amigos y conocidos o bien acudir a estos portales de Internet:Badi, easypiso, fotocasa, pisocompartido, milanuncios.com.

Como siempre. te deseo buena suerte en lo que emprendas.

 

 

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