fiestas maduros

Hombres que no se pueden aguantar

Igual que el post que hice sobre mujeres inaguantables, en este post no he consultado nada ni a nadie, voy a decir lo que me da la gana porque esto no es más que mi opinión, hay que tomarlo como tal.

Voy a poner de ejemplo a Paco (es verdad, se llama así), le conocí en una fiesta de singles. La fiesta merece mención aparte, un montón de personas de edad que pasan la noche con una copa, lo de una copa es literal, una. Llegué tarde a la fiesta y ya tenían el vaso vacío o, sencillamente, los camareros se lo habían llevado, estuve allí unas 3 horas y en ese tiempo siguieron sin beber ni siquiera una botellita de agua.

Paco tiene buena facha, no voy a decir que sea guapo pero tiene un aspecto agradable y entiendo que muchas mujeres le encuentren atractivo…siempre que se quede callado.

Muestra un sentido del humor ácido pero con poca gracia con lo cual bordea la grosería mientras intenta ser atento y tira ficha a todo lo que se mueve y le parece mínimamente aceptable. Paco es, fundamentalmente, un roñoso integral, con eso quiero decir que es roñoso con su dinero, su tiempo, sus afectos y con todo  lo que considere suyo. Se mostró tacaño con el dinero desde el minuto cero, sostenía un vaso vacío y evitaba que se lo llevaran los camareros, supongo que debía pensar que quedaba feo (quedaba feo igual con el vaso vacío).

Desde los primeros minutos inició un discurso sobre su forma de ver los afectos ( no me interesaba lo más mínimo pero eso le daba igual ) y encontró mil millones de razonamientos por los cuales las relaciones ideales eran las que no le costaban el menor esfuerzo. Pocas veces abrí la boca y pocas palabras utilicé en cada ocasión porque me interrumpía para decirme que eran boberías todo lo que yo decía. Como semejante paisano me daba igual le dejé hablar todo lo que quiso.

Su propuesta era muy clara, en el momento que estaba con una mujer (en ese caso conmigo) estaba, según sus palabras, al cien por cien. Luego, cuando pasara ese momento, cada uno debía centrarse en sus cosas sin que hubiera una relación más allá de la amistad, eso sí, sexo sí quería, pero por mi salud física y moral.

Paco no tenía muy claro lo que le gustaba de las mujeres pero sí tenía muy claro lo que le molestaba: que le llamaran por teléfono, que esperaran respuesta a sus mensajes, que le contaran penas, que se pusieran pesadas…. si escribo todo no acabo. Con la sana idea de molestarle le pregunté si le gustaban las mujeres o, con el paso de los años, se había dado cuenta de que su orientación sexual era otra. Casi le da un parraque.

Resumiendo, este buen hombre salía habitualmente varias veces por semana (gastando poquito) y lo pasaba muy bien conociendo mujeres maravillosas que no exigían nada e intercambiaban fluidos con él sin mayores consecuencias, a estas mujeres las llamaba amigas. Luego, me aclaró, había mujeres. como yo, que no se “dejaban ir porque tenían miedo”, si hubiera podido decir varias palabras juntas le habría preguntado de qué podía tener miedo.

Paco habla solo, no necesita más que público, no intercambia ideas, suelta discursos, yo creo que los ensaya. Dentro del discurso estaba que las mujeres se siente mejor y más libres cuando acceden al sexo de forma habitual sin requerir de ningún tipo de relación amorosa, la belleza de lo casual (palabras suyas). Yo entendí su razonamiento claramente, si las mujeres andan buscando sexo sin más él tendría mucha más rentabilidad por cada céntimo gastado en garitos. Podía disertar sobre este tema durante horas sin que nadie le diera pie a hablar de ello.

Me resultó tan curioso que dejé de hacer intentos de dar mi opinión y solo me faltó conseguirme unas palomitas para escuchar su monólogo, visto con sentido del humor tenía gracia. A Paco le gustaba escucharse y me habló de sus “historietas” (las palabras son suyas), mujeres fantásticas a las que veía de forma casual en garitos para maduros y a las que tenía mucho cariño; no le gustaba quedar para salir, le gustaba verlas por casualidad ya que es más emocionante y no supone compromiso. Pero que las tenía muchísimo cariño, de verdad, repetía.

En fin, si yo no comprendía la belleza de esos romances (esa palabra es mía) era porque no me había actualizado, yo estaba, equivocadamente, viviendo según prejuicios totalmente superados y tenía miedo de actuar con libertad. En eso, mira, tenía razón si hubiera actuado con libertad probablemente habríamos acabado en comisaría, así que no era espontánea por miedo.

He elegido a Paco porque es el paradigma del hombre roñoso, consciente de su propia importancia y valía, que espera de todo a cambio de nada y que es tacaño hasta con el aire que respira.

Las conclusiones de este post son: chicas, no hagáis caso a los Pacos de la vida y no olvidéis que hay hombres maravillosos, dedicaos a ellos.  A los chicos quiero decirles que no he afirmado (ni de broma) que todos seáis así pero si sois Pacos, por favor, no deis explicaciones largas que se os ve el plumero.

Un abrazo a todos menos a los pacos.

 

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