Maduros y maravillosos

Los hombres maduros y maravillosos son los que menos tema de conversación dan, en muchas ocasiones me han preguntado ¿los hay? y siempre he respondido que sí, tajantemente. Es un sí absoluto, los hay pero tú no los ves, guapa.

No sé en qué momento de mi biografía me dediqué a observar la vida como quien mira una película que te apasiona pero en la que no estás involucrada. No sé si es bueno o malo ni tampoco si dejaré de hacerlo porque me gusta, es más, es una de mis aficiones más divertidas. Como resultado de esto miro lo que pasa y lo veo con distancia pero sin frialdad, además dediqué horas y energía a buscar respuestas para las personas que me rodeaban.

Esto solo ha sido una introducción para explicar por qué puedo ver hombres maravillosos que tú ignoras, esa suerte tengo, si has perdido la fe en encontrarlos déjame que te comparta unas reglas muy sencillas para encontrarlos, no son mías, son prestadas de aquí y de allí. Antes de nada vamos a estar de acuerdo en que si hay hombres que, en las relaciones amorosas, se comportan como imbéciles es porque hay mujeres que se lo aguantan pero eso lo dejamos para otro día.

Al hombre estupendo que te puede hacer feliz se le reconoce fácilmente porque no suele tener una actitud llamativa en su vida social, resulta ser más bien discreto cuando está en grupos grandes, así que, si estás en una fiesta, presta atención a los que no destacan. ¿Por qué no lo hacemos?, porque siempre nos “orientamos” a los mismos, fíjate en un acto social y verás hombres que reúnen a su alrededor varias mujeres y otros a los que no se acerca ninguna, sin embargo es más fácil que encuentres una bonita historia de amor con estos últimos y una relación (no relación) tóxica con los primeros.

¿Estoy diciendo que si es un soso que se pone en un rincón es porque es bueno para ti?. No, no estoy diciendo eso, te estoy diciendo que ese por el que se pelean algunas tiene un plus, el de ser un triunfo que te llevas tú, esa actitud ayuda mucho a que el “exitoso” se haya convertido en un memo desconsiderado. Haz el esfuerzo de mirar más allá.

Una buena prueba es sonreírle mirando directamente a los ojos, si te devuelve una sonrisa inocente y alegre… súmale un par de puntos. No parece difícil, ¿verdad?. Ahora es cuando me dices: pero es que ese no me gusta. ¿Es más feo que el que te trae por la calle de la amargura?, ¿más tonto?, quizás le ves menos algo. Puede ocurrir, eso es cierto, que no te guste pero te voy a contar algo que me contó un coach de ventas y me parece que viene aquí al pelo.

Cuando un hombre no es claro contigo y te tiene preguntándote si te llamará, si le gustas, si avanzará en una relación…, cuando estás en ese estado de ánimo eres como el gato que juega con una pelota que le das y le quitas; el gato se entusiasma y persigue la pelota que se le escapa. Algo así nos pasa a todos los humanos, dale la pelota al gato, en un par de minutos la habrá abandonado, no era la pelota lo que le gustaba sino el juego. Así que puede que realmente estés enganchada a esa montaña rusa de emociones, o no estás enganchada pero le llamas estar enamorada.

No se pueden juzgar los sentimientos, eso sería cruel y una muestra insoportable de soberbia pero…¿no sería bueno que nos gustaran las personas que nos hacen sentir bien?. Ahora es cuando me dices que no se puede evitar y yo te pregunto si estás segura de eso.

Da la impresión de que aquellos que pueden ser buenos candidatos no son los que nos gustan pero si pensamos, como el coach de ventas, que parte del encanto está en el juego y no en el hombre en sí mismo, probablemente miremos a estos más discretos, menos “medalla” y podamos disfrutar de quien sí nos valora. Yo creo que nos puede cambiar completamente la forma de pensar y de actuar y hacernos mucho más felices.

He escrito una entrada a este blog apoyándome en las ideas de otros y el sentido común, yo lo veo valioso pero lo más valioso es tu opinión, me la puedes dejar aquí (me encanta pero nadie lo hace) o me lo puedes comentar por las redes o en privado (lo que es más habitual, jejejeje). Un abrazo y hasta la próxima.

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