miedo en malasaña

Malasaña 32

Foto: Enrique López Garre (Pixabay)

Estamos pendientes del estreno de la película Malasaña 32, basada, de alguna manera, en los sucesos ocurridos en otra calle, también del mismo barrio, no doy los datos pero está al alcance de cualquiera averiguarlos, en ese piso viví una experiencia aterradora que, todavía hoy, no me explico.

Quiero recordar que era el 2005 aunque puedo equivocarme y ser el  2006 o, incluso, el 2004, acababa de entrar a trabajar en una agencia inmobiliaria nueva, aún no tenían muchos pisos para vender y las llamadas de interesados escaseaban. Una mañana de inactividad descubrí que estaban allí las llaves de uno de los pisos, los demás se visitaban avisando a los propietarios, y me pareció una buena idea ir a conocerlo. En la ficha del piso figuraba como propietario “Familia L”.

El piso estaba bastante cerca de la Glorieta de San Bernardo y fui dando un paseo, hacía una mañana agradable y soleada, llegué en pocos minutos, subí la escaleras y abrí la puerta. Era un piso alegre y luminoso, se había hecho reforma.

La entrada era la cocina, un poco original pero la solución perfecta para darle amplitud y disimular que el baño estaba también allí mismo, justo a la vuelta. Todo estaba nuevo y desde el patio entraba mucha luz por las ventanas, de ahí pasabas al mismo centro de un pasillo, a mi izquierda una habitación grande y luminosa orientada a un patio interior, a mi derecha un salón con balcón a la calle, y de frente una pequeña habitación ciega, curiosamente estas habitaciones ya no estaban reformadas.

Me llamó la atención comprobar que habían preparado todo para la reforma pero la habían interrumpido, recogido el escombro y los trastos y abandonado a continuación. Las puertas habían sido arrancadas y los marcos también, los cables viejos habían sido cuidadosamente recortados pero no repuestos, las paredes conservaban las huellas de lo que allí hubiera estado. los suelos eran los originales…

Mi recuerdo es estar en el centro de esa casa, en el punto donde se unen los trazos de una T, en ese momento y con la vista fija en la habitación ciega  entro en un estado de terror inexplicable, camino de espaldas, tal y como ves en las películas, a toda prisa y trato de abrir la puerta de forma muy dificultosa ya que, por nada el mundo, estoy dispuesta a perder de vista el hueco de la puerta de la habitación ciega.

Cuando salgo al rellano estoy tiritando y no comprendo qué me ha pasado, no he visto ni oído nada pero estoy en un estado mezcla de terror y de estupefacción. Quien piense que el hecho de estar en una casa vacía inspira miedo puede convencerse de que ese no es el motivo, mi trabajo es estar en casas abandonadas, la mayoría de ellas de aspecto mucho más siniestro, solo son pisos deshabitados, nada más.

Reconozco que pasé horas asustada pero no encontraba explicación de ningún tipo a mi reacción, una vez cesó el miedo lo olvidé, al menos por el momento.

Varias semanas o meses (no recuerdo bien) después estoy viendo Cuarto Milenio, de pronto escucho “los sucesos de la Calle X”, empiezan a hablar de los asesinatos (varios ) allí cometidos, reconozco el apellido del protagonista central, L, entonces vuelvo a asustarme tanto que casi no puedo entender lo que dicen. Un hombre que acabó su vida en un psiquiátrico había asesinado a toda su familia allí, unas voces le obligaron a hacerlo, esquizofrenia, años más tarde una joven acaba con la vida de su bebé…

Sé que podría documentarme, está todo en Internet, en vídeos del programa y artículos de prensa, pero me da tanto miedo que no lo he hecho. Bien, parece que la historia está ahí, al menos la mía, llego al cruce y no puedo sobrepasarlo por el terror que tengo, salgo huyendo, fin de la historia. Solo que no es el fin de la historia.

En fechas muy recientes, mi hijo, con motivo del estreno de la película “Malasaña 32”, se ha acordado de lo que le conté yo y le he dicho, lo de siempre, que fue una experiencia estúpida e inexplicable, él me contestó que sabe bastante del miedo, de cómo afrontarlo y de qué resortes automáticos se ponen a funcionar cuando tenemos miedo. Quiere que recuerde con detalle, solo recuerdo el hueco de la puerta de la habitación ciega, no traspasé ese punto, no avancé más en la casa, llegué hasta allí y huí.

Me hace repetir lo que recuerdo, me pongo en pie y camino de espaldas recordando cómo lo había hecho, me pregunta cómo llevo los brazos, si estoy viendo una amenaza la reacción lógica es poner las manos delante de mi cara para protegerme, yo no lo hice. Parece deducirse que la amenaza está dentro de la habitación, no la tengo delante pero sé que está, por eso vigilo esa puerta mientras me marcho.

Todo esto es absurdo ya que yo no entré en esa habitación, mi hijo me dice que recordaré más cosas, que da la impresión de que he borrado mis recuerdos, por eso recuerdo no ver, oír, oler, nada. Como quien tiene un accidente y solo recuerda que iba conduciendo, a partir de ahí nada.

Al día siguiente, no más tarde, de mantener esta conversación recuerdo que sí avancé dentro de la casa y recuerdo, además bien, que vi la habitación interior y el salón, incluso que me asomé por los cristales del balcón a la calle pero nada de la habitación ciega, solo el hueco de la entrada y que estaba empapelada con colores, lo que se veía desde fuera. Volvimos a hablar de ello, le conté mis recuerdos recuperados, me insistió en que yo había percibido algo aunque solo fuera fruto de mi imaginación.

Han pasado varios días y, yo sola, voy recuperando imágenes de aquel día. He vuelto a recorrer mentalmente la habitación interior y el salón pero la habitación intermedia y sin luz sigue en el limbo. Ahora sé que entré, lo recordé, en la pared que recibía luz de fuera había pegados unos artículos de una revista, no recuerdo cuál, esa pared se va volviendo más oscura hacia el interior, y en la pared opuesta…¿qué hay?.

Hay un rincón oscuro,  lo recuerdo como un triángulo negro, en principio nada más, del triángulo negro quiere destacarse una silueta pero no puedo asegurar que fuera así, en estos momentos puede ser, fácilmente, mi imaginación pero lo que he podido comprobar es que fue algo que pasó exactamente ahí.

Como todos los recuerdos han venido a mí espontáneamente tengo la esperanza de no saber nunca qué vi o sentí en aquel rincón, creo que si mi mente lo ha bloqueado debe ser algo que me aterra, no me ha pasado (que yo sepa) nunca, ni antes ni después de este suceso.  Esa es mi historia, seguramente haya gente a la que le parezca una bobada pero a mí me ha impresionado lo suficiente como para compartirlo con vosotros. Hasta la próxima.

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