interior hombre maduro

Miedo a cumplir años

No es de ahora, es de hace ya tiempo, nos da miedo, vértigo, qué se yo, cuando cumplimos años, estamos extrañados, nosotros tenemos xx años (¡nosotros!),  ¿cómo es esto posible?, te resulta increíble y, la mayoría de las veces que piensas en ello, desagradable.

Odio la expresión “hay que ser positivos”, es lo que oyes cuando estás pasando por un mal momento así que es normal que suene fatal. Por otro lado, ser positivos, en ocasiones, equivale a ser un inconsciente que vive en la inopia. Muy difícil encontrar un equilibrio de forma general pero más fácil resulta encontrar el equilibrio para uno mismo.

Por raro que te suene siempre se puede mejorar, en todo absolutamente, en forma física, en vida social e, incluso, profesional y laboralmente. Lo único que necesitamos es mucha fuerza, mucha. ¿Tienes?, pues si la tienes, adelante.

Nuestra salud y nuestro aspecto no son lo que eran, de acuerdo, pero pueden ser mucho mejor que ahora. Ir a un gimnasio, hacer dieta, cuidarse la piel, ir al dentista… son opciones de mejora, seguro que, ahora mismo, estás pensando que estaría bien hacer algo, o todo, de lo que he enumerado. La consecuencia (desde casi los comienzos) es mejorar nuestro cuerpo y nuestro atractivo. Si lo piensas bien tú mismo sabes que hacer algo de esto te conviene, pues eso, hazlo, no lo dejes para más adelante, ponte a ello ya mismo.

Lo más importante, recupérate a ti mismo, las experiencias vividas, los malos momentos pasados, nos han cambiado el carácter, echa un vistazo a tu pasado, no a situaciones del pasado, sino a la persona que fuiste, ¿eras mejor que ahora’, seguramente sí. Volver a ser el mismo no es fácil porque estamos convencidos que aquello que fuimos en realidad era un pobre tonto, o tonta, ignorante que no sabía conducirse, por eso tuviste aquellos problemas o sinsabores. Pues, ¡sorpresa!, no es verdad.

Reflexiona un momento, aquella personita joven e inocente cometió errores y los pagó caros pero si no hubiera sido así de tierna también habría tenido problemas, distintos pero problemas al fin y al cabo y no habría tenido tampoco las alegrías que tuvo. Si piensas que lo ideal sería volver a ser joven “sabiendo lo que sé ahora” tengo que decirte que no disfrutarías, porque serías un amargado y un cenizo en un cuerpo con menos edad. La capacidad de disfrute de la inocencia no la tendrías, sería como ahora, que no crees casi en la felicidad.

Podemos mejorar si empezamos a pensar que no lo sabemos todo, que estamos llenos de prejuicios, que nos hemos rodeado de murallas que no nos dejan emocionarnos con el roce de los otros. Ahora vuelve a mirar tu yo-joven, mírale con cariño y admite que también fuiste feliz, que tuviste ilusiones, que valió la pena. Imítate a ti mismo con veinte años, pregúntate qué haría tu yo-joven y hazlo, con prudencia pero con el convencimiento de que las defensas que has creado con los años te apartan de la felicidad.

Tú sabes mejor que nadie qué recuperar de tu yo pasado, qué te puedes quedar para disfrutar de la vida más. Si no encuentras nada que quieras quedarte de lo que has sido es porque no has hablado sinceramente contigo mismo, hazlo y pon ilusión, te vas a quitar muchos años del alma.

Tienes todo lo necesario para conjugar la experiencia de los años y la frescura que tuviste, solo depende de ti y nada más que de ti, hemos nacido con el alma libre solo tienes que perder el miedo.

Como siempre, te deseo suerte en lo que hagas, un abrazo

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