seguir joven

No quiero envejecer

Si te digo que no quiero envejecer seguro que me dices que tú tampoco pero que no se puede evitar y eso es cierto solo en parte.  Claro que no podemos impedir que nos vayan cayendo los años pero no tenemos que convertirnos forzosamente en lo que entendemos como un “viejo”.

Me explico, ser viejo lo asociamos con personas poco atractivas que se van volviendo cada vez más pesados y más inútiles y todo eso DA MUCHO MIEDO. Pues lo bueno viene ahora: no tiene por qué ser así, podemos llegar a una edad siendo razonablemente agradables y, lo más importante, felices y sonrientes.

Si nos ponemos a pensar en “viejos” que nos resultan agradables de inmediato pensamos en Sean Connery, Anthony Quinn, Lauren Bacall, Shirley Mclaine, Jane Fonda… He mezclado de distintas edades, algunos incluso muertos, para tener una perspectiva más amplia pero todos ellos tienen algo en común: no nos sugieren la palabra “viejo” o “vieja”, más bien nos referiríamos a ellos como  “personas de edad”.  Si tenemos como perspectiva avanzar en lugar de envejecer es razonable pensar que veremos cómo pasa el tiempo sin miedo.

Recorrer el camino a encontrarme diferente no me parece envejecer, ese término tan espantoso, más bien me parece evolucionar. A estas alturas debes estar pensando que solo se trata de cambiar unas palabras por otras pero no,

¿Podemos hacer algo para no envejecer?, imposible pero ¿podemos hacer algo para no vernos viejos?, la respuesta es sí.

Continuamente nos dan información valiosísima sobre el cuidado de nuestro cuerpo: hacer una dieta sana, ejercicio adecuado, higiene y prevención de enfermedades. Todo esto que ya conoces sabes, perfectamente, que funciona, solo es cuestión de ponerse a ello. ¿Eso es todo?, no.

La actitud, la sonrisa, la expresión de nuestra cara también cambia con los años, los rasgos se vuelven más duros y nos dan aspecto envejecido, nuestro interior se va volviendo rígido y áspero hasta el punto que se nos nota de una simple ojeada. Eso también tiene solución: mantener la mente joven.

Yo tenía una idea equivocada, a lo mejor los que me leéis también la tenéis, creía que manteniendo la actividad intelectual me mantenía joven pero…no. Yo seguía haciendo lo que ya sabía, quiero decir si lees mucho y sigues leyendo pues muy bien, aprenderás mucho pero no mantendrás el cerebro en forma porque sigue trabajando en automático, “se sabe el camino”.  Escuché un programa de Redes y leí un par de artículos, en cuanto tenga tiempo os copio los enlaces, y cambié mi actitud absolutamente convencida.

Según los expertos tu cerebro se conserva más joven (más flexible por así decirlo) haciendo cosas que no había hecho antes, favorece más tu juventud mental probar comidas distintas, hacer distintos recorridos por tu ciudad, practicar un juego o actividad nueva, ver películas y leer libros sobre temas que nunca te habían interesado, cambiar los horarios habituales, etc. y son las propuestas que nos hacen para no volvernos rígidos y sentirnos “viejos”.

Cuando mi vida cambió de forma drástica y necesitaba “tirar p’alante” con unas fuerzas que no tenía decidí ir haciendo esos cambios para sentirme más joven por dentro y así tener la esperanza de que podía salir del “agujero”. Empecé por las cosas más sencillas, me gustaba cocinar y me puse a aprender comida extranjera guiándome por vídeos de Youtube; cambié mis horarios y empecé a madrugar más para tener un tiempo para mí antes de ir a trabajar; fui a comprar vestidos cuando hasta entonces solo llevaba pantalones; cambié la música que escuchaba por otra que, en muchos casos, ni conocía su existencia… Como se puede ver, nada complicado pero sí tuve que proponérmelo como si cada cambio fuera un proyecto personal e individual.

¿Me sirvió de algo?, me sirvió de mucho. Primero de todo, me ilusioné con cada pequeño proyecto de cambio, puede parecer una nimiedad pero me da muchas pequeñas satisfacciones diarias porque voy avanzando, a mi ritmo, claro.

¿Eso me convirtió en una persona más joven?, sí, rotundamente sí. A medida que iba haciendo estos pequeños cambios me daba cuenta de que enfocaba mi vida desde criterios rígidos (envejecidos) y eso me facilitó que hablara conmigo misma y me diera cuenta de que utilizando otra óptica sentía que había esperanza, que había una salida. Ya no creía estar en el “principio del fin” sino en un momento, muy difícil por cierto, que pasaría y vendrían otros mejores. Os aseguro que, hasta entonces, creía que iba a quedarme así para toda la vida, malviviendo.

Cambios pequeños que permiten cambios grandes, todo un hallazgo, simple y funciona. Era salir de eso de “nunca salgo por las tardes”, “no como a esa hora”, “no suelo ir a esos sitios”, “esas películas no me gustan”, “solo descanso bien si me acuesto a las x”, “no se me da bien eso”, “el aperitivo solo los domingos”, “tengo que planchar incluso los paños de cocina”,…en resumen”todo ha sido siempre así y así seguirá siendo”. Salir de ahí te permite cambios mucho más importantes y de más calado.

Comprobado: no te sientes entrando de patas en la vejez. Anímate y prueba, espero que te vaya tan bien como a mí y te encuentres más joven, si quieres por Twitter o Facebook, o por DM o Messenger, puedes contarme lo que haces y cómo te va.

Un abrazo y buenas noches

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