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Ganar dinero con cincuenta o más

¿Quién nos lo iba a decir a nosotros allá por el 2008? ¿quién nos iba a decir que nuestro modo de vida iba a sufrir semejante sacudida?. Cuando comenzó la crisis económica global creímos que pasaría, si no pronto, en algunos meses, sin embargo duró años y, cuando llegó, la recuperación no rescató a todos los que pasaban de los 50 años, nos convertimos, de pronto, en colectivo en riesgo de exclusión social.

Esta entrada no pretende llamar al lamento colectivo sino aseguraros que ha habido muchas personas que han pasado esta situación y la han superado y nos vamos a basar en sus métodos para encontrar soluciones teniendo en cuenta que si a ellos les han servido puede ser que a nosotros también.

Estos supervivientes han utilizado dos principios fundamentales: creer que es posible y erradicar prejuicios, así que nuestro primer enemigo a batir somos nosotros mismos, esa parte de nosotros que nos convence para sentirnos víctimas en lugar de responsables de nuestra situación,  toma nota de que he dicho responsables y no causantes o culpables. Asumir la responsabilidad significa entender que podemos intervenir para que las cosas mejoren, dejar de lado el sufrimiento porque este ultimo resulta improductivo y poner nuestra mirada en el objetivo.

Creer que es posible es imprescindible para ponernos en marcha, nos espera una larga travesía por el desierto, y perder la fe significa fracasar en el intento. ¿Cómo hicieron para seguir creyendo?, la respuesta más sencilla y contundente me la dio JF: sentir genuina alegría por cada avance sin evaluar si es pequeño o, incluso, insignificante, todo vale. Con una filosofía tan simple consiguió levantar sus empresas que estaban en absoluta bancarrota.

Igualmente imprescindible fue erradicar prejuicios para Xabi, un bilbaíno que vino a Madrid hace más de veinte años y perdió su empleo como Jefe de Contabilidad después de varios meses sin cobrar la nómina. Abrumado por una deuda hipotecaria que el banco amenazaba con ejecutar terminó compartiendo su casa con dos compañeros y, al día de hoy, con ingresos muy discretos de su actividad como autónomo ha conseguido equilibrar su presupuesto doméstico y disfruta de bastante tranquilidad. Confiesa que cuando surgió la idea de compartir su casa se le revolvió el estómago, perder su intimidad y alterar su casa para acoger a unos extraños fueron su pesadilla en los primeros momentos, luego, una vez se decidió, los ingresos extras y la disminución de gastos le compensaron.

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Tanto JF como Xabi lograron su propósito de encontrar una  tranquilidad financiera, cada uno según sus objetivos, pero, en ocasiones, se necesitan medidas de emergencia para conseguir sobrevivir mientras se buscan soluciones más definitivas.

MC tuvo que cerrar su tienda y, dado que era autónoma, no podía contar con ningún tipo de subsidio de desempleo, así que sin más ayudas que las que le proporcionaba Cáritas y la compañía de unos pocos amigos (que tampoco tenían mucho dinero) tenía que hacer frente al día a día sin un euro y con un montón de reclamaciones de Hacienda y de la Seguridad Social. Empezó vendiendo por Internet el mobiliario de la tienda y obteniendo con ello pequeñas cantidades de dinero, amigos y familiares comenzaron a darle objetos que, estando en perfecto estado, ya no usaban (móviles, bolsos, maletas, ropa,…). Con ello consiguió sobrevivir y cubrir sus necesidades básicas mientras se centraba en buscar un medio de vida estable.

Si te das cuenta todos ellos no solo perdieron su fuente de ingresos sino que quedaron llenos de deudas y, sin embargo, ninguno se centró en esas deudas. Lo resume muy bien JF: no puedo pagarlas, por más vueltas que dé es imposible, lo que sí puedo hacer es buscar dinero que es  lo que necesito y, además, me gusta.

Otro punto que tienen todos en común es que tocaron fondo, llegaron al punto de no retorno donde las únicas opciones eran darse por vencidos y hundirse o cambiar la forma de pensar, sacar lo mejor de sí mismos y abandonar la posición de víctima por la de rescatador de sí mismo.

Obviamente estas historias tan optimistas tuvieron sus episodios de amargura y de impotencia ante el desastre, aquí están simplificadas al máximo, prácticamente pasan del origen del problema a la solución sin espacios intermedios que son los más interesantes. Tan importante es saber que salieron del hoyo como saber de qué manera lo hicieron, cómo cambiaron sus conceptos de lo que estaban haciendo y evolucionaron hasta funcionar en modo solución, por este motivo tienes en adjunto algunas de sus historias y , en otras entradas, nos vamos a detener en los métodos prácticos que utilizaron para salir adelante. Si tienes algo que aportar no dudes en hacerlo en los comentarios, te lo agradezco de antemano por este blog y por la esperanza que lleves a los que lo leean.

 

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